Hoy en día la gente en general ve la ciencia exclusivamente por su aplicación práctica o económica. ¿Cuántas veces me habrán preguntado "y eso para qué sirve"? Cansado estoy también de haber oído que eso son chorradas, que no interesan a nadie. Parece ser que si un conocimiento no nos aporta un beneficio económico o de mejora de calidad de vida no merece la pena. ¡Y eso que se supone que estamos en una época de conciencia ecológica! Esto no sólo ocurre a nivel de calle, si no también (y por desgracia) a nivel de empresas y organismos públicos. El que haya tenido un poco de contacto con la investigación sabrá que si quieres subvenciones e inversiones tienes que introducir en la investigación alguna línea que de dinero, como una posible cura para el cáncer. Si no hay beneficios potenciales, no hay inversión. Hay excepciones, siempre las hay, pero por desgracia son eso, excepciones. Ambos problemas son importantes, el monetario porque sin él no hay investigación, y el social porque es esencial que la gente vea la importancia de conocer el mundo que nos rodea, y no que nos vean como a unos frikis raros.
Con esto no quiero decir que la aplicación práctica de la ciencia no sea importante, ni mucho menos. Lo que trato de explicar es que no debería ser el motor de la ciencia, o al menos no exclusivamente. Porque entonces nos estamos olvidando de una parte muy importante de la ciencia y los científicos, aquellos que se preguntan el "por qué" y el "cómo" en lugar del "para qué". Aquellos que simplemente buscan saber por afán de conocimiento. Cuando hablo de científicos no me refiero sólo a esa gente con bata que dice cosas que nadie más entiende, si no a todos aquellos que dedican su vida (o su trabajo) a la ciencia.
El problema más grave, desde mi punto de vista, es que esta visión "pervertida" de la ciencia se ha colado incluso entre los propios científicos, y sobre todo entre los futuros científicos. En las mismas universidades te encuentras gente que está estudiando una carrera científica porque tiene salidas profesionales y se gana dinero. A muchos de ellos ni siquiera les gusta lo que hacen y otros desprecian y desprestigian las ramas de la ciencia que no dan beneficios directos. Los primeros tampoco tienen culpa, vivimos en un sistema que nos obliga a producir para su propio beneficio y cada día es más difícil encontrar un trabajo digno (al menos en España). Los últimos son un cáncer para la ciencia desde mi punto de vista, ya que atacan a sus propios compañeros y a su propio campo.
Sé que mi visión de la ciencia quizás esté un poco idealizada, entiendo que otra gente no la comparta y lo acepto. Pero también pido que se respete mi opinión y la de todos aquellos que hacen ciencia por afán de conocimiento o simplemente porque les gusta lo que hacen, sin preocuparse de posibles beneficios. Mi única intención es expresar mi opinión, y si alguien la lee y quiere escuchar la suya...